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Trayectorias educativas: un cambio de perspectiva

Publicado: 
10/12/2019

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La pedagoga argentina Flavia Terigi dio cierre al “Curso semipresencial de formación en acompañamiento a trayectorias educativas para equipos de referentes de trayectorias de Educación Media”. En esta instancia expuso acerca de la investigación de las trayectorias educativas y de su importancia para analizar las prácticas en el aula.

La capacitación, organizada por la Dirección Sectorial de Integración Educativa de la ANEP, se desarrolló en Montevideo, Canelones y San José.

Terigi comenzó su presentación señalando que a pesar de que las trayectorias educativas constituyen el objeto de estudio de las investigaciones y de las políticas de educación, en términos históricos implican un cambio de perspectiva.

“Hace casi 30 años nos desvelaba entender y contribuir a conceptualizar lo que en aquel momento se denominaba ‘fracaso escolar’, que representaba las preocupaciones que existían en el mundo psicoeducativo”, recordó.

Para Terigi, cuando se habla de “fracaso escolar” o de “dificultades de aprendizaje”, la caracterización del fenómeno estaba muy centrada en el sujeto de análisis. “Empezamos a cambiar el modo de mirar poniendo al sujeto en situación. Tratando de mostrar que un problema que tenía esta agenda, es que buena parte del conocimiento acumulado eran teorías que no habían sido muy específicas en cuanto al estudio del aprendizaje escolar”, reflexionó.

En este sentido, la pedagoga explicó que se tendía a extrapolar lo que se investigaba en el laboratorio a la vida real de los sujetos. “Un laboratorio no es un aula, un investigador no es un docente, y las actividades que se proponen en este contexto no son las del centro educativo”.

En el camino hacia el estudio de las trayectorias escolares, Terigi reflexionó acerca del recorrido que los llevó a adoptar esta perspectiva. “Veíamos la necesidad de entender procesos largos más que momentos específicos. La incorporación de la dimensión temporal analizando las trayectorias”.

Indicó que las trayectorias educativas no constituyen el objeto de estudio sino una perspectiva de análisis, que “nos sirve para salir de dos modelos dicotómicos muy tradicionales: el determinismo social y el subjetivismo. Estos dos modelos no dan cuenta de los matices de los sujetos y de las situaciones”, explicó.

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El sujeto y la trayectoria

Terigi hizo énfasis en la intermitencia que caracteriza la vida de los individuos. Como ejemplo se refirió a la desvinculación del sistema educativo y el regreso a estudiar. “En nuestros países tenemos mucho conocimiento de esta situación por la cual las escolaridades se prolongan muchísimo sobre todo en el nivel secundario, lo que nos muestra una escolaridad intermitente”.

La especialista afirmó que el aporte del estudio desde la perspectiva de las trayectorias escolares, implica la consideración “de la incidencia de las condiciones institucionales en la producción de los recorridos de los sujetos en el sistema escolar”.

De este modo, hizo hincapié en tres niveles de análisis que afectan las trayectorias. Por un lado, las condiciones estructurales, que refieren a las condiciones socioeconómicas de la familia, nivel educativo alcanzado por los padres o responsables de la crianza; las condiciones subjetivas, que atañen al interés, motivación, sobre edad o lengua de crianza; y las institucionales: prácticas y saberes que esperan lo mismo, de la misma manera y al mismo tiempo, de todos los estudiantes.

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